
Imagina que vas a desarrollar una página para un cliente. Y te dice que quiere que sea de esta manera:
Quiere que todos los párrafos tengan un tamaño de letra 4, color de letra #111111 (gris fuerte) y fuente Tahoma y desarrollamos todo el sitio así, especificando en cada párrafo lo mismo:
<p> <font size="4" color="#111111" face="Tahoma">Tendríamos que especificar esto en cada párrafo</font> </p>
pero después el cliente te dice que no, que mejor quiere los párrafos de color blanco (sobre fondo negro) y que el tamaño debería ser 3 y la fuente debería ser Verdana.
Que tendría que verse así:
<p> <font size="3" color="#ffffff" face="Verdana">ahora tendríamos que especificar esto en cada párrafo</font> </p>
En este caso tendríamos que hacer una de estas dos cosas:
Eso es lo que tendríamos que hacer si no usamos hojas de estilo.
Pero si usáramos las hojas de estilo, lo único que tendríamos que hacer sería cambiar los atributos a la etiqueta p una sola vez en la hoja de estilo.
Y al redactar en XHTML no tendríamos que especificar todos los atributos en cada párrafo. Lo único que tendríamos que poner sería una etiqueta p común y corriente
Como esta: <p> me refiero a esto </p>
En vez de poner todo esto en cada párrafo (si no usaramos hojas de estilo):
<p> <font size="4" color="#111111" face="Verdana">Me refiero a esto </font> </p>
Esta es solo una de las ventajas que obtenemos al usar hojas de estilo.

